CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

martes, 10 de abril de 2018

TOGAS Y MAZMORRAS




Ayer decía el juez Llarena en el Auditori de Barcelona donde el rey repartía poderes sobredemocráticos a la nueva hornada de juezas y jueces, que él iba a solucionar por vía judicial lo que no se había hecho por vía política. El mesías Llarena se autoproclamaba garante absoluto de la salvación de la patria vía juzgado por sus inmensos atributos constitucionales. Esta afirmación que debería haber creado una alarma social en cualquier estado democrático aquí ha pasado sin pena ni gloria tapada por una nueva ola de represión con la detención de una activista del CDR de Viladecans por terrorismo y rebelión. Top ten. 

Llarena eclipsó al propio monarca, todo el mundo le felicitaba, se reían junto a él, le besuqueaban y le daban golpecitos en la espalda, querían hacerse selfis con él y no sé si alguien le pidió material genético. Mientras fuera trataban como a delincuentes peligrosos a los estudiantes de la escola superior de música de Catalunya y a sus profesores por hacer sonar por un altavoz Els Segadors, himno oficial del país. El desorbitado dispositivo de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado era por el monarca, ese hijo de un padre con un padrastro genocida, del que la gente habla escandalizada por sus problemas familiares pero no por su anacrónica corona salpicada de corrupción, que pagamos entre todos los súbditos, los alegres y los tristemente sometidos. 

Ahora, según las palabras de Llarena, la unidad de la patria está en sus manos, así como el destino de los defensores de la república catalana y por su sonriente posado, que vayan poniendo las barbas a remojar todo aquel que cuestione el libro sagrado de la transición en cualquiera de sus versículos, ya que puede quedar suspendido en el limbo de la prisión provisional en la que algunos, como los chavales de Altsasu, llevan secuestrados más de 500 días. Ahora la política será a golpe de maza entre las puñetas de la manga ancha interpretativa de los jueces estrella. 

Si sus señorías van a arreglar España, inducidos políticamente en primera instancia vía fiscalía y jaleados después por los incapaces políticos del 155, algunos nostálgicos de 1939, cruzamos una vez más la línea roja. Así, si se produjera el milagro de una mesa de negociación donde los  constitucionalistas del 78 se sentaran a dialogar sobre la república catalana, puede que los jueces siguieran su camino con la excusa de esa independencia que brilla por su ausencia y con su llave mágica encerraran bajo candado a todos aquellas personas susceptibles de ser acusadas de rebelión, de terrorismo o de haber matado a Manolete. Llegados a este punto el gran riesgo de judicializar las cuestiones políticas es dotar a la judicatura de un poder que no le corresponde gracias al pegamento, marca atado y bien atado, que tan bien liga indisolublemente a los diferentes poderes desde la muerte del dictador. Luego solo quedaría, una vez injustamente sentenciados todos aquellos susceptibles de ser tildados de enemigos del estado, la vergüenza del arma del indulto con el que saca de la cárcel el PP a sus corruptos amigos.

Estos últimos días he estado viendo las televisiones nacionales cosa que hace tiempo dejé de hacer por higiene mental, una vuelta con un coste alto para mi hernia de hiato, y no me extraña nada que la gente que solo se informa por esta vía esté exhalando anticatalanismo horrorizada ante la violencia terrorista que invade las calles de Catalunya. Así tampoco es raro que nostálgicos salgan a la calle vestidos con los ropajes de Falange aullando a la rojigualda repartiendo hostias gratis a todo aquel que lleve algo amarillo porque ahora no son solo impunes, son aplaudidos porque son víctimas que se defienden del etnicismo supremacista catalán que les esclaviza y amordaza. Es de auténtica vergüenza el papel de la prensa en el descenso vertical al vertedero por el que obligan a suicidarse a la democracia. Es repugnante y alarmante como se prestan al relato del PP y sus compañeros de viaje a las ciénagas del franquismo sobre las que siempre han caminado sin que les salpicaran sus aguas fecales debido a su impermeable cinismo y al paraguas de la impunidad que se autoregalaron allá por el 77 y que les ha servido para ir dejando un estado, que nunca fue de derecho, completamente contrahecho. Luego se echan las manos a la cabeza cuando oyen lo de prensa española manipuladora. Si vemos como en Antena 3 se disculpa al Losantos, porque él es así, genio y figura, y en La Sexta se le pone alfombra roja a un terrorífico Felipe González para que escupa por su boca una maldad tras otra en sus varias de cal y alguna de arena, lo entendemos todo.

La guerra sucia y la diana en el enemigo convertido en desalmado y peligroso para los intereses nacionales y para la ciudadanía en general no es una novedad, lo nuevo es que se haya aplicado en Catalunya, sin violencia previa, con una línea editorial pacifista como marca catalana. Mientras les pasaba a otros, criminalizando movimientos sociales y medios de información no sometidos al relato oficial, se miraba para otro lado, ahora el twitter va lleno de “sentimos haber estado tan ciegos”. Lección a aprender: siempre acaban viniendo a por ti. Hoy son los CDR, mañana puede que les toque a los que defienden la tercera república aunque sea solo desde las redes sociales. Todo puede ser terrorismo desde el 2015 con la reforma del artículo 573 del Código Penal, año de la infame ley mordaza y fecha en la que se abrió la veda  para meter entre rejas a todo aquel que no siga el guión esculpido en la pesada piedra de la transición. 

Espero que a las puertas de otro 14 de abril los CDR que están surgiendo por el resto del estado español marquen el punto de partida sin retorno hacia las repúblicas que tienen que salvarnos de esta podredumbre y decadencia, que sean muchos más los que florezcan esta primavera y que la solidaridad entre pueblos sea quien le practique los primeros auxilios a una democracia que agoniza ante la pasividad de la mayoría. Es urgente, tan urgente como para que los progresistas del estado español y sus círculos culturales e intelectuales se den cuenta de que esto va de supervivencia democrática y no se arregla con tuits esporádicos. Sin el calor de la fraternidad se hiela la libertad. 

lunes, 5 de marzo de 2018

LA DESMEMORIA: VIVIR FUERA DE CONTEXTO

Últimamente es alarmante la descontextualización en las que nos movemos absolutamente desubicados. Somos víctimas del hurto por parte del poder del marco en el que almacenamos nuestro álbum fotográfico vital haciéndonos vivir en las realidades de turno que a él le interesa. Circulamos a ciegas aislados de las causas que provocaron las consecuencias en las que tenemos que combatir cada día por nuestra supervivencia material e intelectual. Todo eso pasa cuando la desmemoria es el arma de destrucción masiva de un pensamiento crítico elaborado a partir de la búsqueda de la verdad, del preguntarse el porqué de todo y el saber no tanto a donde vamos sino de donde venimos. Porque, ¿hasta cuándo podemos seguir perdidos en el laberinto de lo inmediato, de la desinformación, de los acontecimientos surgidos de la nada que guían nuestro presente y nos mediatizan el futuro?
Cuando la agenda viene dada por los intereses de quienes te quieren vender su humo a precio de oro nos diluimos en una colectividad que no rige sus destinos. Cuando nos dicen que el presente es hijo de circunstancias que se producen por generación espontánea unos segundos antes de vivirlo estamos atrapados en la tela de araña de la desmemoria y nos convertimos en moscas indefensas a merced de los intereses de mercados, de estados vendidos y/o pusilánimes, de políticos corruptos y/o interesados, de medios de comunicación mercenarios y/o serviles, en alimento para todo parásito del sistema. Cuando eso ocurre la venda no solo nos tapa los ojos, también nos tapa la boca sin ser conscientes de vivir amordazados.
Nos movemos en la era de la estadística, del dato congelado, del consumo inmediato de información numérica, matemáticas sin filosofía, en el blanco y negro, en el juego de las casillas y las etiquetas, en el vaciado del lenguaje, en la corrupción de los significados, en la superficialidad y ambigüedad de los significantes. Lo que hoy es dictaminado como A, mañana es B y pasado es X sin tener que excusarse, ni justificarse, porque ¿quién se acuerda de ayer o de anteayer?. Sin memoria la mentira es totalmente gratuita para el embaucador y una factura desorbitada para nuestro futuro. Somos carne de manipulación, barro en manos de los tiranos, los cínicos y los cobardes.
La hemeroteca es un bien imprescindible y nunca ha sido más fácil acceder a información como en este momento, que lástima que el deseo de conocimiento  se cotice tan a la baja en tiempos de programación televisiva y redes basura, porque ¿quién quiere saber de quién es hija esta coyuntura si puede disfrutar en bucle de ver un gato subido en una aspiradora ovni?
Así tenemos a gente militando en siglas históricas que desconocen totalmente su historia, gente que opina de cualquier cosa, pago o no mediante, sin conocer los antecedentes de lo que están juzgando haciendo categoría de la anécdota, gente que repite como loros la propaganda machacona de los medios como creyente de una secta, gente que traga con todo: con políticos estúpidos e indecentes, con cargos electos de alta representación pérfidos y/o rozando el ridículo más espantoso, de opositores que no hacen oposición, de oportunistas sin decoro, de repetidores de argumentarios de lo uno, lo otro, lo contrario y lo que usted quiera en el mismo discurso.
Vemos el mundo a través de los ojos de los intereses de turno, vemos las guerras que ellos quieren cuando ellos juzgan y bajo su prisma. Los conflictos son a los informativos como río Guadiana que asoman, se esconden para volver a salir justo cuando a los que hacen negocio de la desgracia ajena les parece oportuno. Así hay conflictos asépticos de su contexto histórico que hoy son, mañana no y pasado sí. Aquí ya no existe el imperialismo, ni el colonialismo, ni tan siquiera como hecho histórico para explicar las realidades de las que somos fruto, así como tampoco las clases, ni su lucha, ni la opresión, ni el capitalismo como yugo, ni el negacionismo de los detractores de los derechos humanos, ni las transiciones traidoras, ni el patriarcado, ni el terrorismo de estado, todo eso son anacronismos para quienes viven grotescamente enriqueciéndose de nuestra descontextualización salvaje.
Y mientras nosotros sigamos viviendo en este presente surgido de la ignorancia impuesta, suspendido en el tiempo, aislado de sus orígenes y cada día sea una página a escribir en un libro siempre en blanco, nunca nos emanciparemos ni como seres humanos, ni como ciudadanía, ni como colectivos o pueblos. Mientras dejemos en manos de quienes tienen a su alcance los medios de difusión y propagación el altavoz de su verdad efímera, sin ponerlos frente al espejo de la verdad histórica y de sus propias mentiras seremos esclavos complacidos y complacientes, rehenes del neoliberalismo atroz con síndrome de Estocolmo, contribuyentes y consumidores siempre de rodillas.
No podemos permitir que sigan manipulando a su antojo y sin sonrojo a los que son llamados a conveniencia masas silenciosas, a los que no se rebelan contra la tiranía del discurso único y contaminado, a los incautos creyentes y a los convencidos sin uniforme, a los votantes útiles y luego desechables. Y esto va para todos, para quien profese cualquier ideología, aunque sea la de los valores que yo comparto. Si una vez conocida toda la historia hay quien decida ser un fascista, que lo sea convencido, públicamente y sabiendo lo que significa para que no vayan de demócratas y patriotas de pandereta.
Algunos podrán pensar que con mis palabras no concedo el crédito de pensante a una gran mayoría y que es un acto de soberbia por mi parte, pero solo hay que leer esos titulares que critico para darse cuenta de la deriva fascista-festiva-xenófoba-dictatorial-represora por la que nos estamos despeñando sin remedio ante el ascenso de quienes la patrocinan o la permiten por omisión o claudicación.

A las puertas de la huelga del 8 de marzo en un estado donde las mujeres son explotadas y asesinadas, con las y los pensionistas en las calles diciendo que sus pensiones son una mierda, con muchas republicanas y republicanos cabreados con los que nos vendieron revoluciones arrodillándose ante el Régimen, solo nos queda salir a la calle despojados de la desmemoria impuesta y poniendo en contexto todas esas luchas de tanta desahuciada de esta sociedad excluyente que solo ama al rebaño cuando sigue al líder.  Es sumamente urgente.

jueves, 1 de febrero de 2018

SOBERANOS E INTERVENIDOS, NO GRACIAS.



Últimamente estoy revisando consejos de guerra y expedientes penitenciarios y es recurrente encontrar cartas de los penados pidiendo revisión de condena o reducción de la misma, viéndose obligados a utilizar formas serviles y humillantes con encabezados de “Viva Franco” y despedidas reptantes y dolorosas a mayor gloria del caudillo de la muerte. Qué no deberían sentir los firmantes de estas peticiones al verdugo de su familia, sus camaradas e incluso de sus ideas. A más de uno le herviría la sangre por ese ultraje a su dignidad.
Así me siento, salvando la distancia de sus terribles circunstancias, tan similares al más puro y chusquero franquismo. Me siento indignada después de lo acontecido el otro día en el Parlament, triste ante tanto servilismo y cobardía, porque aunque yo no soy nadie para pedir valor para ir a la cárcel o el exilio a un señor o una señora que se comprometió a ir hacia la República contra viento y marea del estado español. Yo y millones de votantes si tenemos autoridad moral para exigir a sus partidos o coaliciones que se sometan a la voluntad de quienes les han llevado a sus escaños. Por eso el President de la Mesa del Parlament tendría que ser leal, no mentir y no esconder su miedo y/o sus estrategias de partido detrás de un discurso contundente pero vacío. Sois muy malos, os lo digo a la cara, pero acato. Y lo peor, que encima nos quiera convencer de que era por proteger a Puigdemont a petición suya. A estas alturas no se puede vender la voluntad popular y ésta no puede comprar Governs autonómicos de saldo con la espada 155 de Rajoy sobre nuestras sufridas cabezas ad eternum. Qué clase de Govern de futuro hacia ninguna República sería el que naciera bajo el signo de la derrota moral y efectiva. Rendición sin contraprestación. Todos sabemos que volver al punto de partida no es posible porque el estado español ya ha probado la sangre y nos sabe vulnerables, ya no tendremos más autogobierno sino la supervisión del Reino de España controlando si nos portamos bien servilmente a su una, grande y libre.
Dicen las lenguas bien informadas que ERC y PdCAT están pactando volver a la autonosuya, la de los constitucionalistas, en el mejor de los casos para liberar a los presos políticos y en el peor para ser gobernados fiscalizados, un intercambio de rehenes y la República catalana vendida en las rebajas de enero. Ahora los que se han llamado traidores entre sí pueden traicionarnos en comandita, se muestran dignos y nos mienten solemnemente a la cara diciéndonos que todo sigue igual, que el horizonte es el mismo aunque cada vez lo pinten más lejano y que Puigdemont es el candidato sí o sí. Sería más honorable que dijeran sinceramente lo que piensan porque no somos menores de edad y no necesitamos tutela política. Una claudicación de este calibre cuando el estado estaba histérico buscando presidenciables en los maleteros de los coches hasta en territorio francés pasándose la frontera por el forro, presionando a los tribunales y ganándose la calificación de democracia imperfecta, es regalar una victoria, un balón de oxígeno al enemigo, al que todo aquel que se considere demócrata en el estado español tendría que estar luchando por echar a la calle.
El PdCAT está sobrepasado por el liderazgo de un Puigdemont que a veces tuitea al estilo CUP y ERC está muy dolida porque tiene a su presidente en prisión mientras Puigdemont mantiene el Procés vivo a nivel internacional de manera inteligente y efectiva acaparando todo las atenciones. Hay que reconocerlo, aunque yo esté en las antípodas de su partido. Recordar a algunos que no midieron bien a su enemigo, que fueron ingenuos y que todos tuvieron la opción de marcharse antes que entregarse con tanta candidez. Este es un país que ya no quiere votar mártires sin voz, sino que quiere ser representado por quien mantenga en el candelero su lucha. No digo que sea justo, pero sí una realidad,  la gente ya no quiere conmemorar derrotas sino celebrar victorias, aunque sean pequeñas. Eso no quiere decir no se tenga muy presente a los presos políticos y que se esté dispuesto a pelear por su libertad cada día.
La prisión no se tradujo en los votos esperados por una Esquerra que se perfilaba caballo ganador, también porque su discurso y su programa apuntaba a lo que vamos descubriendo día a día. Vuelta a la autonomía para acumular más fuerzas, acercamiento a los Comuns-Podem-ICV, que no se entienden ni entre ellos y que viven horas muy bajas, con la esperanza de convertirlos al independentismo o hacerlos simpatizantes y de aquí a vete a saber cuando hacer un referéndum. Pero quizá entonces muchos de los que ahora están por la República catalana se hayan hartado de esperar. O quizá alberguen la esperanza de que se produzca el milagrito de la moción de censura y que de ahí salga la recuperación de derechos y libertades, con ese Pedro Sánchez sumiso a la unidad de la patria y su Constitución de chicle, que tiene la talla política de un gnomo de jardín, eso es soñar. Y el futuro todavía es más negro porque las próximas elecciones nacionales servirán para que a coste cero el parásito Ciudadanos resulte sin duda premiado por su discurso falangista, furibundamente anticatalán y lleno de odio, le saldrá más que barato porque la cama la ha puesto el PP.
ERC ha tragado mucha quina en los últimos tiempos en Junts pel Sí, pero ahora no es la hora de los partidos, es la hora de la gente y no nos pueden pedir que posterguemos, ni renunciemos a un futuro de ruptura democrática, libertades y derechos, a la satisfacción de vencer a los eternos vencedores, a la victoria de los vencidos esperanzados en un nuevo horizonte de verdad, justicia y reparación. No es ni justo, ni ético. No pueden venir a la hora de la verdad a explicarnos que se han dado cuenta de que no somos bastantes. Cuando vendían el sueño éramos menos. Somos suficientes. Y esto no es solo por Catalunya, es por todos los pueblos del estado español que nos están observando con esperanza.
La exitosa estrategia de Puigdemont algunos no la digieren, pero hay que reconocer que después de su pírrica República del minuto ha resarcido a la causa manteniendo la lucha por la República en el candelero y poniendo en jaque al gobierno español al que consiguió atragantarle los turrones. Y aunque para mí la cuestión no es Puigdemont o Puigdemont, más allá de la legitimidad democrática que representa, lo más importante es sin duda República sí o sí. Si no digieren el éxito del exilio tendrán que digerir más tarde los resultados de los movimientos de la partida de ajedrez que se está jugando en el tablero de un estado español tramposo con su rey, su reina y su ejército de peones. Unos reyes que se han mostrado implacables con lo que entienden como el final de sus días de vivir del cuento, que se han visto reforzados y apuntalados por los del “a por ellos”, por la España del franquismo cotidiano que le regaló el trono a su padre y por ende a su felipísima majestad, que en el aniversario de su medio siglo reunió a su corte a mayor gloria en un espectáculo rancio y decadente acompañado de su emérito padre, al que sacó del exilio real en una Pascua Militar de ecos de tambores de guerra contra Catalunya y al que ya se le han perdonado todos sus pecados.  La monarquía gracias al Procés ha mostrado su real y dura cara y ha vuelto a ser la de siempre, con los de siempre y con el Banco Santander, Telefónica, Iberia o las Hidroeléctricas felicitándole a página completa de diario, en realidad felicitándose de seguir controlando los reales designios. El rey vergonzosamente y antidemocráticamente en Davos y nosotros amordazados por la ley.
Alertar a las organizaciones sociales que han capitalizado la decepción de la gente ante la arrogancia arrolladora del estado español y el ansia de República de gran parte del pueblo de Catalunya, que si se adosan a los intereses partidistas de la clase política no dispuesta al sacrificio por la causa, el pueblo las superará y seguirá su camino, avanzando, porque esto no se fraguó en un despacho sino en la calle, se concibió desde abajo y desde abajo vendrá la República. Y que sin la unidad transversal que se ha escenificado hasta la fecha no será posible. No hay que olvidar, ni perdonar, hay que tener memoria y recordar como hemos llegado hasta esta situación insostenible e insufrible de aniquilación de derechos y libertades.
Y volviendo al principio, las que entendimos este proceso como una ruptura con el franquismo, con la monarquía gestada en su vientre sin entrañas, con la transición de transacciones y traiciones, no estamos dispuestas a las capitulaciones sin ninguna contrapartida, a humillarnos de rodillas mientras los hijos de los que vejaron a nuestros padres se ríen de nosotros desde su miseria moral que solo sabe reprimir y ocupar.

Hoy es 1, hace 4 meses la gente recibió palos por ir a votar, el martes por querer acercarse al Parlament, diferentes fuerzas policiales pero mando único del ordeno y mando. Todos sabemos que los golpes que duelen más no son necesariamente los que dejan marca física, esos son todavía más difíciles de olvidar. Y no, no olvidamos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

CATALUNYA FUNDIENDO A AMARILLO


Tengo un twitter voyeur y alucino bastante, si Hitchcock resucitara rodaría “los pájaros 2”  saltando de hashtag en hashtag para aterrorizar al personal.  Uno de los que me ha dejado perpleja, en un primer momento, luego tras lo visto y vivido en los últimos meses no me ha extrañado nada, es el de una mujer madrileña en la treintena que explica que por afinidad política y coherencia votaría a las CUP, pero que dadas las actuales circunstancias, de poder hacerlo, votaría a Ciudadanos. Surrealismo, punto y seguido.
Esto me sirve para seguir intentando explicar que el nacionalismo pernicioso, colonizador y corrosivo es el nacionalismo español cuyo pajarraco bebe en las ciénagas franquistas de hoy. Un veneno inoculado en una generación vía represión, que se ha perpetuado emocionalmente vía genética social e imposición nada subliminal a través del bombardeo mediático. Así parece muy simpático ver a criaturas haciendo juras de banderas españolas en los patios de sus colegios besando le drapeau mientras horroriza que los niños catalanes vean la didáctica pura del InfoK. Escalofriante. Esto me recuerda aquella triste fotografía franquista de unas criaturas alienadas por el falangismo brazo en alto en un comedor social. Pero el Reino de España no adoctrina, forma españoles de bien, como antaño, con aquella asignatura de formación del espíritu nacional.


Se trata de crear súbditos normales, esos que según Ciudadanos y PP deben regir los designios de Catalunya,  los que acuden a sus cantos de sirenas patrióticos para ser toreados por el capote rojigualda de la derecha extrema y del neoliberalismo folklórico, corrupción de poderes Made in Spain. Son los representantes de la Catalunya normal, no los engendros que votan a independentistas o equidistantes.  Espero con esto no estar cometiendo el delito de moda de Zoido, que no es otro que el de odio. Una interpretación libre que le da la vuelta a lo que dice el código penal, porque se ve que ahora se comete contra el que detenta el poder, contra el que tiene garantizado por la constitución el monopolio de la violencia. Y en este trágala ciego de patriotismo barato, a ver quien lo es más, nadie se da cuenta de que la triste democracia que nos asistía se va por el sumidero. Vivimos en un despropósito franquista envuelto en una legalidad reinterpretada a la carta, que sirve para justificar los atentados contra el estado de derecho y los derechos del pueblo sin que salten todas las alarmas. Una normalidad terrorífica. Así los anormales odian, según ellos, porque piensan que hay presos políticos, por querer votar, por defender pacíficamente derechos fundamentales, por querer crear una república, por no querer tener rey, por no querer que el fascismo contamine sus calles, por ser demócratas.
Los adoradores del chicle 155 aplicado en bucle hasta la victoria final, hasta dejar cautivos y desarmados a los anormales, campan por sus fueros, arrasando todo lo que huela a libertades y derechos, autoproclamándose los campeones de la democracia. Quieren hacernos creer que su imposición de la constitución monárquica, hija del franquismo, perpetrada a su antojo, es un hecho democrático, acusando de fascistas a quienes deben acatar por imperativo legal el golpe de estado contra las instituciones catalanas. Un Parlament democrático hasta este septiembre a pesar de estar gobernado por anormales, dejó de serlo de la noche a la mañana. Como un virus se expandió un anticalanismo furibundo y como en los procesos de caza de brujas de la Inquisición todo el mundo descubrió de repente que el maligno manejaba los designios de los pobres catalanes y cundió el pánico en una psicosis colectiva auspiciada por los medios. Ese fanatismo viejo, hijo de la inquina de los vencedores, al grito de a por ellos se propaga entre los hijos de los perdedores, secuestrados por una bandera que no era la de sus padres, aquella tenía tres colores. Se inicia un peligroso viaje al epicentro de los vicios de la transición para construir un estado español más a su imagen y semejanza, sin que nadie se espante. Así crece el voto a Ciudadanos en los barrios populares con mensajes tan simples que asustan. Así se pasean Ciudadanos y PP acompañados de fascistas de reconocido pelaje sin despeinarse, porque esos perros también serán guardianes de sus ovejas. 
Y mientras los normales llaman fascistas a los que reciben agresiones por fuerzas del orden público de paisano en estado de embriaguez y gente tatuada con cruces gamadas, otros, que deberían ir cumpliendo sus promesas cizalla en mano, acusan a las víctimas de haber resucitado al fascismo, como si hubiera estado muerto alguna vez. Una acusación de una bajeza moral y una pobreza política que justifica a los fascistas, esos que también les llaman a ellos rojos de mierda. Los que acuden a los cumpleaños de la Constitución de teloneros de los monarcas han llegado a comparar en su desvarío el Procés con ETA.  Que no se esfuercen, ellos tampoco son candidatos al certificado de normal y deberían estar en este momento defendiendo derechos inalienables jugando en el campo de las libertades o por lo menos practicando un juego limpio.
Es terrible que se tenga miedo a una posible independencia de Catalunya pero que no se vea el peligro de quedarse en un reino español totalitario, decadente y corrupto. Es alarmante que la gente se crea la mentira de que antes del 155 se iba al desastre total y con el 155 milagrosamente la economía haya resucitado de entre los muertos y mane del cuerno de la abundancia constitucional empleo y alegría. Es triste que haya gente que viva asustada por la libertad y se muestre sumisa ante el expolio justificándolo. Es decepcionante que quieran curar sus temores colgando una bandera española en su balcón como quien ahuyenta a los vampiros. Es una estampa que recuerda a aquel niño de la lengua de las mariposas tirando piedras a su profesor, en este caso aniquilando la escuela catalana en la que se han formado también quienes quieren arrasarla.
Los del 155, constitucionalistas, unionistas o como se les quiera llamar, PP, PSOE, Ciudadanos, juegan a convertir las víctimas en verdugos para juzgarlas miserablemente, algunos bailan por lo que le echen, hasta el Rock de la cárcel. A partir del 22 mientras unos celebrarán con champán, no con cava, que les ha tocado la lotería, muchas personas recibirán una notificación judicial por defender el derecho a voto y la república, una amable invitación a unirse a las presas y presos políticos, esas que no existen y que ya disfrutan de la hospitalidad del Reino de España.
Es momento de votar por la ruptura democrática, por la república, para convertir estas elecciones impuestas, tuteladas por el estado español, en un referéndum por el derecho a decidir de Catalunya, porque del resultado del 21D no podrán decir que no tiene garantías y que ha sido manipulado. Más allá de la legitimación de las aspiraciones de millones de personas que se han manifestado gritando “las calles serán siempre nuestras”, quizá estas elecciones se conviertan en el día de la marmota, porque ya han avisado los constitucionalistas que el artículo 155 se aplicará ad eternis para que la república catalana no sea una realidad. Queda mucho viaje y se necesitarán muchas compañeras y compañeros de más allá de las fronteras de Catalunya para que las repúblicas rompan de una vez por todas con este franquismo insoportable que nos asola.
Por dignidad.

viernes, 3 de noviembre de 2017

ESPAÑA FUNDE A NEGRO


Más dura será la caída:

Gran parte del gobierno en prisión, otra parte en Bélgica acusados de cobardía por ser parte de la defensa del Govern en una estrategia para no ser totalmente silenciado en una prisión de Madrid por la injusticia española, líderes sociales encerrados durante más de dos semanas. Presos políticos. Viva la separación de poderes.

Con anterioridad:   

Estos días he estado observando desde la perplejidad y la indignación los acontecimientos que no pensé vivir.

Habrá gente en Catalunya y fuera de ella principalmente, que se sienta confortada viendo un mar de banderas monárquicas, la misma que abrazó el golpismo cambiando el logotipo por un pajarraco de mal agüero para todo aquel que sea verdaderamente antifascista. A mí, como republicana, me provoca urticaria, no podría ser de otra manera. Tristemente, se vieron algunas banderas republicanas entre los que gritaban viva el rey, pero claro spain is different.  Aquí la coherencia solo se les pide a unos cuantos.

He estado asistiendo en los últimos meses a la desinformación masiva por medios totalmente irresponsables que se han empeñado en hablar a todas horas de fractura, división, miedo, etnicismo, intentando crear el caldo de cultivo perfecto para sus líneas editoriales y sus intereses como empresas. Un mensaje que ha llegado a calar entre la población que consume medios de masas audiovisuales y que se ha instalado hasta en los partidos políticos que no propiciaban este discurso, ya manido y viejo por aquí, vertido por el PP y Ciudadanos. Y yo me pregunto porque estos medios no hablaban de supremacismo cuando el pujolismo campaba por lo que fuera su cortijo dando ahora cancha a voceros que sufrieron el sectarismo convergente reinante por entonces, recordemos que con el beneplácito de los diferentes gobiernos del reino de España. Unos personajes que han guardado un rencor de tal calibre que no les deja ver que la situación de Catalunya ha cambiado radicalmente. Gente de la supuesta izquierda escupiendo odio y algunos hablándonos de clase obrera subidos al púlpito del neoliberalismo y el franquismo. Pero claro, de que nos vamos a extrañar si fueron los mismos que pactaron una transición miserable y siguen defendiéndola sin rubor. Aquellos que ya traicionaron a los suyos con documentos de reconciliación nacional al precio de la humillación de los que dieron su vida no al partido, sino por la República y contra el fascismo. Ahora vienen a decirnos que no se puede ser independentista y de izquierdas, y menos comunista. Por favor, que se lo hagan mirar, porque la unidad de España y su renuncia a una república federal que defienden solo sobre el papel, les ciega hasta al punto de creerse por encima de los que ya lucían la tricolor antes de que ellos levantaran la prohibición de su exhibición en sus mítines.

Se ve que el independentismo al que siguen llamando nacionalismo, obviando a muchísima gente que no es nacionalista, pero si que está por la república catalana, es motivo de división y odio entre el pueblo de Catalunya. Yo francamente ese odio solo lo palpo desde el lado que comparte manifestaciones con la más extrema derecha y se hace selfies de vergüenza con quienes le roban la poca dignidad que les queda por no respetar la trayectoria histórica de siglas incluso centenarias. Los que se pasean con los que acaban sus manifestaciones agrediendo e insultando brazo en alto al grito de viva Franco.  Pero claro, ahora toca que la patria grande, una y libre, la caspa del “Viva España” de Manolo Escobar, los argumentos de feria y la bendición a la represión con bravos a la Policía Nacional y la Benemérita, sean el colmo de la democracia. Es como vivir en el NODO.

Es fantástico que las familias no se puedan reunir en navidad por ser de partidos políticos y de fútbol diferentes, pero que lo hagan por ser unos unionistas o constitucionalistas y otros independentistas o nacionalistas catalanes es un crimen contra la convivencia y casi contra la humanidad. Que lástima que no lo fuera también cuando familiares, amigos o compañeros de trabajo se peleaban para no hablarse por defender la justicia social y los derechos humanos, por votar Ciudadanos o Podemos, por ser chavista o no serlo, por el 15-M y otros. He visto muchos ejemplos de eso y nadie se ha rasgado las vestiduras, porque todo eso no es equiparable según los defensores de la unidad de una patria, que no me representa, con el desmembramiento de su España. Y a esta gente no le molesta el nacionalismo porque colisiona con la izquierda etc…. porque no veo que se ataque al PNV, nacionalista, de derechas y muleta del PP y el PSOE con la virulencia que se ataca a aquellos que sí queremos romper con el régimen del 78, que no nos sentimos representados en la constitución monárquica, que estamos hartas de pelearnos por las víctimas del franquismo y la transición y darnos de bruces con la impunidad, la amnistía de los verdugos y una justicia que viene de la más larga de las noches de la dictadura.

Para mí, me gustaría equivocarme, España es irreformable porque sus estructuras franquistas y su patriotismo de pandereta, que se usa para tapar sus miserias y perpetuar un modus operandi indecente, son intocables. Por eso me da pena que partidos que vinieron a salvarnos de todo eso se hayan acomodado tan bien al sistema y a su discurso, cayendo en la miseria de patria, bandera y constitución, con dos almas en colisión que no supieron aunar o anular en sus inicios para perder un tiempo precioso en problemas internos, fiscalizados y asediados por la misma prensa que ahora ataca los procesos democráticos, que pretenden abrir paso no solo a un estado más democrático en Catalunya, también en toda España, pero para ver eso hay que tener un valor del que igual carecen. Otro día podemos hablar de las debilidades o fallos del proceso, pero  no hay un manual de cómo separase de un estado como España, alérgico a todo aquello que no sea claudicación y rendición.  Es para mi una gran tristeza ver la situación en la que nos encontramos y que muy pocos sepan distinguir David de Goliat, equiparando injustamente posturas que no tienen posible comparación, sin querer analizar y dar valor a los orígenes de este caminar.  Es como si solo se hablara de las decapitaciones al estudiar la revolución francesa, o del asesinato de los Romanov al estudiar la revolución de octubre de 1917, ambos sucesos imprescindibles para el concepto derechos sociales, y no de las situaciones que dieron pie a esas emancipaciones populares como el hambre y la opresión de monarquías absolutas. Así asistimos a la normalización y banalización del 155 como algo necesario para restablecer la democracia, terrible contradicción. No preocupa que haya personas en prisión a quienes se les niega el hecho político, incluso por los que fueron presos políticos y se creen los únicos con derecho a esa marca, cuando todos sabemos que desde que murió el dictador ha habido demasiados en el estado español y los que vendrán, a los que también les sirve el apellido antifranquista porque seguimos instalados en el franquismo sociológico, institucional y judicial, donde no se transitó a más democracia. Nos parece superdemocrático ver a las masas pidiendo alegremente prisión a diestro y siniestro mientras bailan pasodobles.

Estoy harta de escuchar sermones de los mirlos blancos de la izquierda que hablan de la corrupción de la burguesía que capitanea el barco independentista, hoy republicano, que se pone de perfil, ni DI, ni 155, pero a los que ya les está bien lo último pues viene de la mano de unas anheladas elecciones. Aquellos que dan la bienvenida a todo tipo de manifestación, que son republicanos pero constitucionalistas a tope, que viven instalados en el oximoron de la incongruencia. Y no les veo echarse las manos a la cabeza al ver a ultras, ultraderecha, derecha y no se sabe qué, mitineando barbaridades en un discurso del rencor, unos de las manos de los otros, muchas manchadas de corrupción y violación de derechos humanos.

Estoy harta de oír que no se habla más que del monotema, que los medios están todo el día con la matraca de Catalunya y yo en mi ignorancia me pregunto de quién es la culpa? Diría modestamente que de los que han comprobado que además de ser un tema que tapa mucha mierda, vende mucho, porque apela a los instintos más bajos, es como ver los programas amarillistas del corazón pero con actores políticos. Que no nos tomen por idiotas aunque se lo podamos parecer por tragarnos, unos menos que otros, toda su basura. Se creen los intocables del unionismo. Luego se quejan amargamente de que les llaman manipuladores, pues no creo que les venga de nuevas, porque “televisión manipulación” es un clásico de la historia de las manifestaciones por los derechos, esos que nos van robando pero que no causa alarma social. La responsabilidad de lo que va en sus escaletas es de quien las escribe y suscribe, no de quien las consume, y menos de quienes son protagonistas a su pesar. Y decirles que en el Parlament de Catalunya se ha estado trabajando y se han aprobado distintas leyes de carácter social y de derechos humanos, como la de la anulación de los juicios del franquismo, algunas de ellas anuladas por el estupendo y magnífico Constitucional, botiquín de emergencia del PPPSOECiudadanos.

Estoy harta de que se hable de este tema, no desde la racionalidad como debería ser, oyendo estupideces del tipo quieren robar el sentimiento de pertenencia. Es absurdo, cada uno se siente como le parece, viva donde viva, hubo gente que emigró y no por eso se sintió alemán o francés si no le dio la gana, algunos volvieron tan montunos como se fueron porque fueron impermeables a las costumbres de su país de residencia. Que se hable de que aquí se impone, se adoctrina, se discrimina, un país con personas venidas de cientos de sitios, con cientos de colores y lenguas en sus calles. Yo que vivo en el cinturón de Barcelona puedo decir que llevo tiempo oyendo con mucha tristeza discursos xenófobos por parte de aquellos que ahora denuncian que la administración catalana es racista con los que se sienten españoles, que se quejan indignados de que esta favorece a gente venida de otros países bajo el lema primero los de casa, los de qué casa? Estoy cansada de que vengan con los discursos de mi padre es de allí y mi madre de allá y por eso soy español y por esos vosotros sois malos porque les hacéis sufrir. Como yo, mucha gente nacida fuera de Catalunya o hijos de nacidos fuera de Catalunya se sienten interpelados por el proyecto de la república catalana como un espacio del que desterrar ciertos estereotipos que deberían estar superados para vivir en paz. Y no somos borregos, ni naif, muchos sabemos que constituirse en estado si no tienes interlocutor con quien negociar las condiciones para ello, es un trabajo sacrificado, largo e incierto, no es automático, ni fácil y no hace falta que nos lo diga nadie, simplemente tienes que conocer al estado español para saberlo. Porque aquí se puede ser independentista y republicano, siempre que no quieras llevar tus ideas a cabo, como hecho folklórico, porque eso es lo democrático, querer alcanzar tus objetivos es tener todos los números para conocer las prisiones del Reino de España.

Prefiero huir de un estado que no respeto donde se encarcela a personas por sus ideas desde la transición, que ilegaliza todo aquello que considera perjudicial para sus intereses, que es corrupto porque así lo han querido quienes han perpetrado el bipartidismo contra el pueblo, que intenta solucionar las cuestiones políticas porra en mano, que tiene una justicia que no responde a la definición del término, que tiene un monarca hijo de un rey moldeado en dictadura e impuesto por un genocida. Prefiero pertenecer a una república por crear, lejos de esos vicios franquistas, capitalista en un inicio, por desgracia, no soy una ilusa, pero social y fundamentada en el respeto a los derechos humanos, sin TOP reconvertido, solidaria, abierta y fraterna. A veces es mejor arriesgarse a lo incierto que quedarse en la certeza de lo abominable.

Perdonad si no compro el discurso de la tragedia que significa no pertenecer al estado español, que me deje perpleja que las consultas de psiquiatras y psicólogos estén llenas por culpa de la disyuntiva España-Catalunya y no por los problemas reales no basados en banderas y patrias, fundamentados en la crisis económica en la microeconomía, la inaguantable precariedad laboral, el machismo que mata, la falta de techo, la violación de derechos humanos, la decadencia de lo público… Que solo preocupen estas cuestiones mientras se confrontan a la república catalana pero que no se cuestionen cuando ha sido el pan de cada día de los gobiernos de Rajoy, convertido ahora de corrupto mayor del reino en campeón de los demócratas salvador de la patria, inteligente estratega, el mismo de la Gürtel y un plato es un plato.

Quizá esta república publicitada y no declarada oficialmente, hija también de la arrogancia del estado español, de su soberbia, que se pasó el Estatut por el forro y sembró el anticatalanismo como una plaga con fines políticos perversos no acabe de ser una realidad, por desgracia. Pero lo que no aceptaré nunca es que se le atribuya la supuesta tragedia de haberlo intentado, como respuesta a tanta injusticia e imposición, de manera impecablemente democrática y pacífica. La culpa de la germinación de la semilla de la discordia que han sembrado ciertos partidos, sus voceros mediáticos, los palmeros y los cortesanos, será de estos, del rey de unos cuantos, del gobierno Rajoy, del PSOE de Pedro y Susana, de Ciudadanos y su destructiva ambición, de los del 155, que todos sabemos iba aplicarse se hubieran convocado elecciones o no.  Llegados a este punto solo queda convertir la represión en plebiscito y esperar que los que se llenan la boca de democracia acepten el resultado.

Ahora los que tendéis a ridiculizar todo aquello que os cuestiona podéis reíros, que por otra parte es muy sano para la salud y contrarresta la acumulación de bilis, que algunos arrastran desde que vencieron.