CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

jueves, 1 de febrero de 2018

SOBERANOS E INTERVENIDOS, NO GRACIAS.



Últimamente estoy revisando consejos de guerra y expedientes penitenciarios y es recurrente encontrar cartas de los penados pidiendo revisión de condena o reducción de la misma, viéndose obligados a utilizar formas serviles y humillantes con encabezados de “Viva Franco” y despedidas reptantes y dolorosas a mayor gloria del caudillo de la muerte. Qué no deberían sentir los firmantes de estas peticiones al verdugo de su familia, sus camaradas e incluso de sus ideas. A más de uno le herviría la sangre por ese ultraje a su dignidad.
Así me siento, salvando la distancia de sus terribles circunstancias, tan similares al más puro y chusquero franquismo. Me siento indignada después de lo acontecido el otro día en el Parlament, triste ante tanto servilismo y cobardía, porque aunque yo no soy nadie para pedir valor para ir a la cárcel o el exilio a un señor o una señora que se comprometió a ir hacia la República contra viento y marea del estado español. Yo y millones de votantes si tenemos autoridad moral para exigir a sus partidos o coaliciones que se sometan a la voluntad de quienes les han llevado a sus escaños. Por eso el President de la Mesa del Parlament tendría que ser leal, no mentir y no esconder su miedo y/o sus estrategias de partido detrás de un discurso contundente pero vacío. Sois muy malos, os lo digo a la cara, pero acato. Y lo peor, que encima nos quiera convencer de que era por proteger a Puigdemont a petición suya. A estas alturas no se puede vender la voluntad popular y ésta no puede comprar Governs autonómicos de saldo con la espada 155 de Rajoy sobre nuestras sufridas cabezas ad eternum. Qué clase de Govern de futuro hacia ninguna República sería el que naciera bajo el signo de la derrota moral y efectiva. Rendición sin contraprestación. Todos sabemos que volver al punto de partida no es posible porque el estado español ya ha probado la sangre y nos sabe vulnerables, ya no tendremos más autogobierno sino la supervisión del Reino de España controlando si nos portamos bien servilmente a su una, grande y libre.
Dicen las lenguas bien informadas que ERC y PdCAT están pactando volver a la autonosuya, la de los constitucionalistas, en el mejor de los casos para liberar a los presos políticos y en el peor para ser gobernados fiscalizados, un intercambio de rehenes y la República catalana vendida en las rebajas de enero. Ahora los que se han llamado traidores entre sí pueden traicionarnos en comandita, se muestran dignos y nos mienten solemnemente a la cara diciéndonos que todo sigue igual, que el horizonte es el mismo aunque cada vez lo pinten más lejano y que Puigdemont es el candidato sí o sí. Sería más honorable que dijeran sinceramente lo que piensan porque no somos menores de edad y no necesitamos tutela política. Una claudicación de este calibre cuando el estado estaba histérico buscando presidenciables en los maleteros de los coches hasta en territorio francés pasándose la frontera por el forro, presionando a los tribunales y ganándose la calificación de democracia imperfecta, es regalar una victoria, un balón de oxígeno al enemigo, al que todo aquel que se considere demócrata en el estado español tendría que estar luchando por echar a la calle.
El PdCAT está sobrepasado por el liderazgo de un Puigdemont que a veces tuitea al estilo CUP y ERC está muy dolida porque tiene a su presidente en prisión mientras Puigdemont mantiene el Procés vivo a nivel internacional de manera inteligente y efectiva acaparando todo las atenciones. Hay que reconocerlo, aunque yo esté en las antípodas de su partido. Recordar a algunos que no midieron bien a su enemigo, que fueron ingenuos y que todos tuvieron la opción de marcharse antes que entregarse con tanta candidez. Este es un país que ya no quiere votar mártires sin voz, sino que quiere ser representado por quien mantenga en el candelero su lucha. No digo que sea justo, pero sí una realidad,  la gente ya no quiere conmemorar derrotas sino celebrar victorias, aunque sean pequeñas. Eso no quiere decir no se tenga muy presente a los presos políticos y que se esté dispuesto a pelear por su libertad cada día.
La prisión no se tradujo en los votos esperados por una Esquerra que se perfilaba caballo ganador, también porque su discurso y su programa apuntaba a lo que vamos descubriendo día a día. Vuelta a la autonomía para acumular más fuerzas, acercamiento a los Comuns-Podem-ICV, que no se entienden ni entre ellos y que viven horas muy bajas, con la esperanza de convertirlos al independentismo o hacerlos simpatizantes y de aquí a vete a saber cuando hacer un referéndum. Pero quizá entonces muchos de los que ahora están por la República catalana se hayan hartado de esperar. O quizá alberguen la esperanza de que se produzca el milagrito de la moción de censura y que de ahí salga la recuperación de derechos y libertades, con ese Pedro Sánchez sumiso a la unidad de la patria y su Constitución de chicle, que tiene la talla política de un gnomo de jardín, eso es soñar. Y el futuro todavía es más negro porque las próximas elecciones nacionales servirán para que a coste cero el parásito Ciudadanos resulte sin duda premiado por su discurso falangista, furibundamente anticatalán y lleno de odio, le saldrá más que barato porque la cama la ha puesto el PP.
ERC ha tragado mucha quina en los últimos tiempos en Junts pel Sí, pero ahora no es la hora de los partidos, es la hora de la gente y no nos pueden pedir que posterguemos, ni renunciemos a un futuro de ruptura democrática, libertades y derechos, a la satisfacción de vencer a los eternos vencedores, a la victoria de los vencidos esperanzados en un nuevo horizonte de verdad, justicia y reparación. No es ni justo, ni ético. No pueden venir a la hora de la verdad a explicarnos que se han dado cuenta de que no somos bastantes. Cuando vendían el sueño éramos menos. Somos suficientes. Y esto no es solo por Catalunya, es por todos los pueblos del estado español que nos están observando con esperanza.
La exitosa estrategia de Puigdemont algunos no la digieren, pero hay que reconocer que después de su pírrica República del minuto ha resarcido a la causa manteniendo la lucha por la República en el candelero y poniendo en jaque al gobierno español al que consiguió atragantarle los turrones. Y aunque para mí la cuestión no es Puigdemont o Puigdemont, más allá de la legitimidad democrática que representa, lo más importante es sin duda República sí o sí. Si no digieren el éxito del exilio tendrán que digerir más tarde los resultados de los movimientos de la partida de ajedrez que se está jugando en el tablero de un estado español tramposo con su rey, su reina y su ejército de peones. Unos reyes que se han mostrado implacables con lo que entienden como el final de sus días de vivir del cuento, que se han visto reforzados y apuntalados por los del “a por ellos”, por la España del franquismo cotidiano que le regaló el trono a su padre y por ende a su felipísima majestad, que en el aniversario de su medio siglo reunió a su corte a mayor gloria en un espectáculo rancio y decadente acompañado de su emérito padre, al que sacó del exilio real en una Pascua Militar de ecos de tambores de guerra contra Catalunya y al que ya se le han perdonado todos sus pecados.  La monarquía gracias al Procés ha mostrado su real y dura cara y ha vuelto a ser la de siempre, con los de siempre y con el Banco Santander, Telefónica, Iberia o las Hidroeléctricas felicitándole a página completa de diario, en realidad felicitándose de seguir controlando los reales designios. El rey vergonzosamente y antidemocráticamente en Davos y nosotros amordazados por la ley.
Alertar a las organizaciones sociales que han capitalizado la decepción de la gente ante la arrogancia arrolladora del estado español y el ansia de República de gran parte del pueblo de Catalunya, que si se adosan a los intereses partidistas de la clase política no dispuesta al sacrificio por la causa, el pueblo las superará y seguirá su camino, avanzando, porque esto no se fraguó en un despacho sino en la calle, se concibió desde abajo y desde abajo vendrá la República. Y que sin la unidad transversal que se ha escenificado hasta la fecha no será posible. No hay que olvidar, ni perdonar, hay que tener memoria y recordar como hemos llegado hasta esta situación insostenible e insufrible de aniquilación de derechos y libertades.
Y volviendo al principio, las que entendimos este proceso como una ruptura con el franquismo, con la monarquía gestada en su vientre sin entrañas, con la transición de transacciones y traiciones, no estamos dispuestas a las capitulaciones sin ninguna contrapartida, a humillarnos de rodillas mientras los hijos de los que vejaron a nuestros padres se ríen de nosotros desde su miseria moral que solo sabe reprimir y ocupar.

Hoy es 1, hace 4 meses la gente recibió palos por ir a votar, el martes por querer acercarse al Parlament, diferentes fuerzas policiales pero mando único del ordeno y mando. Todos sabemos que los golpes que duelen más no son necesariamente los que dejan marca física, esos son todavía más difíciles de olvidar. Y no, no olvidamos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

CATALUNYA FUNDIENDO A AMARILLO


Tengo un twitter voyeur y alucino bastante, si Hitchcock resucitara rodaría “los pájaros 2”  saltando de hashtag en hashtag para aterrorizar al personal.  Uno de los que me ha dejado perpleja, en un primer momento, luego tras lo visto y vivido en los últimos meses no me ha extrañado nada, es el de una mujer madrileña en la treintena que explica que por afinidad política y coherencia votaría a las CUP, pero que dadas las actuales circunstancias, de poder hacerlo, votaría a Ciudadanos. Surrealismo, punto y seguido.
Esto me sirve para seguir intentando explicar que el nacionalismo pernicioso, colonizador y corrosivo es el nacionalismo español cuyo pajarraco bebe en las ciénagas franquistas de hoy. Un veneno inoculado en una generación vía represión, que se ha perpetuado emocionalmente vía genética social e imposición nada subliminal a través del bombardeo mediático. Así parece muy simpático ver a criaturas haciendo juras de banderas españolas en los patios de sus colegios besando le drapeau mientras horroriza que los niños catalanes vean la didáctica pura del InfoK. Escalofriante. Esto me recuerda aquella triste fotografía franquista de unas criaturas alienadas por el falangismo brazo en alto en un comedor social. Pero el Reino de España no adoctrina, forma españoles de bien, como antaño, con aquella asignatura de formación del espíritu nacional.


Se trata de crear súbditos normales, esos que según Ciudadanos y PP deben regir los designios de Catalunya,  los que acuden a sus cantos de sirenas patrióticos para ser toreados por el capote rojigualda de la derecha extrema y del neoliberalismo folklórico, corrupción de poderes Made in Spain. Son los representantes de la Catalunya normal, no los engendros que votan a independentistas o equidistantes.  Espero con esto no estar cometiendo el delito de moda de Zoido, que no es otro que el de odio. Una interpretación libre que le da la vuelta a lo que dice el código penal, porque se ve que ahora se comete contra el que detenta el poder, contra el que tiene garantizado por la constitución el monopolio de la violencia. Y en este trágala ciego de patriotismo barato, a ver quien lo es más, nadie se da cuenta de que la triste democracia que nos asistía se va por el sumidero. Vivimos en un despropósito franquista envuelto en una legalidad reinterpretada a la carta, que sirve para justificar los atentados contra el estado de derecho y los derechos del pueblo sin que salten todas las alarmas. Una normalidad terrorífica. Así los anormales odian, según ellos, porque piensan que hay presos políticos, por querer votar, por defender pacíficamente derechos fundamentales, por querer crear una república, por no querer tener rey, por no querer que el fascismo contamine sus calles, por ser demócratas.
Los adoradores del chicle 155 aplicado en bucle hasta la victoria final, hasta dejar cautivos y desarmados a los anormales, campan por sus fueros, arrasando todo lo que huela a libertades y derechos, autoproclamándose los campeones de la democracia. Quieren hacernos creer que su imposición de la constitución monárquica, hija del franquismo, perpetrada a su antojo, es un hecho democrático, acusando de fascistas a quienes deben acatar por imperativo legal el golpe de estado contra las instituciones catalanas. Un Parlament democrático hasta este septiembre a pesar de estar gobernado por anormales, dejó de serlo de la noche a la mañana. Como un virus se expandió un anticalanismo furibundo y como en los procesos de caza de brujas de la Inquisición todo el mundo descubrió de repente que el maligno manejaba los designios de los pobres catalanes y cundió el pánico en una psicosis colectiva auspiciada por los medios. Ese fanatismo viejo, hijo de la inquina de los vencedores, al grito de a por ellos se propaga entre los hijos de los perdedores, secuestrados por una bandera que no era la de sus padres, aquella tenía tres colores. Se inicia un peligroso viaje al epicentro de los vicios de la transición para construir un estado español más a su imagen y semejanza, sin que nadie se espante. Así crece el voto a Ciudadanos en los barrios populares con mensajes tan simples que asustan. Así se pasean Ciudadanos y PP acompañados de fascistas de reconocido pelaje sin despeinarse, porque esos perros también serán guardianes de sus ovejas. 
Y mientras los normales llaman fascistas a los que reciben agresiones por fuerzas del orden público de paisano en estado de embriaguez y gente tatuada con cruces gamadas, otros, que deberían ir cumpliendo sus promesas cizalla en mano, acusan a las víctimas de haber resucitado al fascismo, como si hubiera estado muerto alguna vez. Una acusación de una bajeza moral y una pobreza política que justifica a los fascistas, esos que también les llaman a ellos rojos de mierda. Los que acuden a los cumpleaños de la Constitución de teloneros de los monarcas han llegado a comparar en su desvarío el Procés con ETA.  Que no se esfuercen, ellos tampoco son candidatos al certificado de normal y deberían estar en este momento defendiendo derechos inalienables jugando en el campo de las libertades o por lo menos practicando un juego limpio.
Es terrible que se tenga miedo a una posible independencia de Catalunya pero que no se vea el peligro de quedarse en un reino español totalitario, decadente y corrupto. Es alarmante que la gente se crea la mentira de que antes del 155 se iba al desastre total y con el 155 milagrosamente la economía haya resucitado de entre los muertos y mane del cuerno de la abundancia constitucional empleo y alegría. Es triste que haya gente que viva asustada por la libertad y se muestre sumisa ante el expolio justificándolo. Es decepcionante que quieran curar sus temores colgando una bandera española en su balcón como quien ahuyenta a los vampiros. Es una estampa que recuerda a aquel niño de la lengua de las mariposas tirando piedras a su profesor, en este caso aniquilando la escuela catalana en la que se han formado también quienes quieren arrasarla.
Los del 155, constitucionalistas, unionistas o como se les quiera llamar, PP, PSOE, Ciudadanos, juegan a convertir las víctimas en verdugos para juzgarlas miserablemente, algunos bailan por lo que le echen, hasta el Rock de la cárcel. A partir del 22 mientras unos celebrarán con champán, no con cava, que les ha tocado la lotería, muchas personas recibirán una notificación judicial por defender el derecho a voto y la república, una amable invitación a unirse a las presas y presos políticos, esas que no existen y que ya disfrutan de la hospitalidad del Reino de España.
Es momento de votar por la ruptura democrática, por la república, para convertir estas elecciones impuestas, tuteladas por el estado español, en un referéndum por el derecho a decidir de Catalunya, porque del resultado del 21D no podrán decir que no tiene garantías y que ha sido manipulado. Más allá de la legitimación de las aspiraciones de millones de personas que se han manifestado gritando “las calles serán siempre nuestras”, quizá estas elecciones se conviertan en el día de la marmota, porque ya han avisado los constitucionalistas que el artículo 155 se aplicará ad eternis para que la república catalana no sea una realidad. Queda mucho viaje y se necesitarán muchas compañeras y compañeros de más allá de las fronteras de Catalunya para que las repúblicas rompan de una vez por todas con este franquismo insoportable que nos asola.
Por dignidad.

viernes, 3 de noviembre de 2017

ESPAÑA FUNDE A NEGRO


Más dura será la caída:

Gran parte del gobierno en prisión, otra parte en Bélgica acusados de cobardía por ser parte de la defensa del Govern en una estrategia para no ser totalmente silenciado en una prisión de Madrid por la injusticia española, líderes sociales encerrados durante más de dos semanas. Presos políticos. Viva la separación de poderes.

Con anterioridad:   

Estos días he estado observando desde la perplejidad y la indignación los acontecimientos que no pensé vivir.

Habrá gente en Catalunya y fuera de ella principalmente, que se sienta confortada viendo un mar de banderas monárquicas, la misma que abrazó el golpismo cambiando el logotipo por un pajarraco de mal agüero para todo aquel que sea verdaderamente antifascista. A mí, como republicana, me provoca urticaria, no podría ser de otra manera. Tristemente, se vieron algunas banderas republicanas entre los que gritaban viva el rey, pero claro spain is different.  Aquí la coherencia solo se les pide a unos cuantos.

He estado asistiendo en los últimos meses a la desinformación masiva por medios totalmente irresponsables que se han empeñado en hablar a todas horas de fractura, división, miedo, etnicismo, intentando crear el caldo de cultivo perfecto para sus líneas editoriales y sus intereses como empresas. Un mensaje que ha llegado a calar entre la población que consume medios de masas audiovisuales y que se ha instalado hasta en los partidos políticos que no propiciaban este discurso, ya manido y viejo por aquí, vertido por el PP y Ciudadanos. Y yo me pregunto porque estos medios no hablaban de supremacismo cuando el pujolismo campaba por lo que fuera su cortijo dando ahora cancha a voceros que sufrieron el sectarismo convergente reinante por entonces, recordemos que con el beneplácito de los diferentes gobiernos del reino de España. Unos personajes que han guardado un rencor de tal calibre que no les deja ver que la situación de Catalunya ha cambiado radicalmente. Gente de la supuesta izquierda escupiendo odio y algunos hablándonos de clase obrera subidos al púlpito del neoliberalismo y el franquismo. Pero claro, de que nos vamos a extrañar si fueron los mismos que pactaron una transición miserable y siguen defendiéndola sin rubor. Aquellos que ya traicionaron a los suyos con documentos de reconciliación nacional al precio de la humillación de los que dieron su vida no al partido, sino por la República y contra el fascismo. Ahora vienen a decirnos que no se puede ser independentista y de izquierdas, y menos comunista. Por favor, que se lo hagan mirar, porque la unidad de España y su renuncia a una república federal que defienden solo sobre el papel, les ciega hasta al punto de creerse por encima de los que ya lucían la tricolor antes de que ellos levantaran la prohibición de su exhibición en sus mítines.

Se ve que el independentismo al que siguen llamando nacionalismo, obviando a muchísima gente que no es nacionalista, pero si que está por la república catalana, es motivo de división y odio entre el pueblo de Catalunya. Yo francamente ese odio solo lo palpo desde el lado que comparte manifestaciones con la más extrema derecha y se hace selfies de vergüenza con quienes le roban la poca dignidad que les queda por no respetar la trayectoria histórica de siglas incluso centenarias. Los que se pasean con los que acaban sus manifestaciones agrediendo e insultando brazo en alto al grito de viva Franco.  Pero claro, ahora toca que la patria grande, una y libre, la caspa del “Viva España” de Manolo Escobar, los argumentos de feria y la bendición a la represión con bravos a la Policía Nacional y la Benemérita, sean el colmo de la democracia. Es como vivir en el NODO.

Es fantástico que las familias no se puedan reunir en navidad por ser de partidos políticos y de fútbol diferentes, pero que lo hagan por ser unos unionistas o constitucionalistas y otros independentistas o nacionalistas catalanes es un crimen contra la convivencia y casi contra la humanidad. Que lástima que no lo fuera también cuando familiares, amigos o compañeros de trabajo se peleaban para no hablarse por defender la justicia social y los derechos humanos, por votar Ciudadanos o Podemos, por ser chavista o no serlo, por el 15-M y otros. He visto muchos ejemplos de eso y nadie se ha rasgado las vestiduras, porque todo eso no es equiparable según los defensores de la unidad de una patria, que no me representa, con el desmembramiento de su España. Y a esta gente no le molesta el nacionalismo porque colisiona con la izquierda etc…. porque no veo que se ataque al PNV, nacionalista, de derechas y muleta del PP y el PSOE con la virulencia que se ataca a aquellos que sí queremos romper con el régimen del 78, que no nos sentimos representados en la constitución monárquica, que estamos hartas de pelearnos por las víctimas del franquismo y la transición y darnos de bruces con la impunidad, la amnistía de los verdugos y una justicia que viene de la más larga de las noches de la dictadura.

Para mí, me gustaría equivocarme, España es irreformable porque sus estructuras franquistas y su patriotismo de pandereta, que se usa para tapar sus miserias y perpetuar un modus operandi indecente, son intocables. Por eso me da pena que partidos que vinieron a salvarnos de todo eso se hayan acomodado tan bien al sistema y a su discurso, cayendo en la miseria de patria, bandera y constitución, con dos almas en colisión que no supieron aunar o anular en sus inicios para perder un tiempo precioso en problemas internos, fiscalizados y asediados por la misma prensa que ahora ataca los procesos democráticos, que pretenden abrir paso no solo a un estado más democrático en Catalunya, también en toda España, pero para ver eso hay que tener un valor del que igual carecen. Otro día podemos hablar de las debilidades o fallos del proceso, pero  no hay un manual de cómo separase de un estado como España, alérgico a todo aquello que no sea claudicación y rendición.  Es para mi una gran tristeza ver la situación en la que nos encontramos y que muy pocos sepan distinguir David de Goliat, equiparando injustamente posturas que no tienen posible comparación, sin querer analizar y dar valor a los orígenes de este caminar.  Es como si solo se hablara de las decapitaciones al estudiar la revolución francesa, o del asesinato de los Romanov al estudiar la revolución de octubre de 1917, ambos sucesos imprescindibles para el concepto derechos sociales, y no de las situaciones que dieron pie a esas emancipaciones populares como el hambre y la opresión de monarquías absolutas. Así asistimos a la normalización y banalización del 155 como algo necesario para restablecer la democracia, terrible contradicción. No preocupa que haya personas en prisión a quienes se les niega el hecho político, incluso por los que fueron presos políticos y se creen los únicos con derecho a esa marca, cuando todos sabemos que desde que murió el dictador ha habido demasiados en el estado español y los que vendrán, a los que también les sirve el apellido antifranquista porque seguimos instalados en el franquismo sociológico, institucional y judicial, donde no se transitó a más democracia. Nos parece superdemocrático ver a las masas pidiendo alegremente prisión a diestro y siniestro mientras bailan pasodobles.

Estoy harta de escuchar sermones de los mirlos blancos de la izquierda que hablan de la corrupción de la burguesía que capitanea el barco independentista, hoy republicano, que se pone de perfil, ni DI, ni 155, pero a los que ya les está bien lo último pues viene de la mano de unas anheladas elecciones. Aquellos que dan la bienvenida a todo tipo de manifestación, que son republicanos pero constitucionalistas a tope, que viven instalados en el oximoron de la incongruencia. Y no les veo echarse las manos a la cabeza al ver a ultras, ultraderecha, derecha y no se sabe qué, mitineando barbaridades en un discurso del rencor, unos de las manos de los otros, muchas manchadas de corrupción y violación de derechos humanos.

Estoy harta de oír que no se habla más que del monotema, que los medios están todo el día con la matraca de Catalunya y yo en mi ignorancia me pregunto de quién es la culpa? Diría modestamente que de los que han comprobado que además de ser un tema que tapa mucha mierda, vende mucho, porque apela a los instintos más bajos, es como ver los programas amarillistas del corazón pero con actores políticos. Que no nos tomen por idiotas aunque se lo podamos parecer por tragarnos, unos menos que otros, toda su basura. Se creen los intocables del unionismo. Luego se quejan amargamente de que les llaman manipuladores, pues no creo que les venga de nuevas, porque “televisión manipulación” es un clásico de la historia de las manifestaciones por los derechos, esos que nos van robando pero que no causa alarma social. La responsabilidad de lo que va en sus escaletas es de quien las escribe y suscribe, no de quien las consume, y menos de quienes son protagonistas a su pesar. Y decirles que en el Parlament de Catalunya se ha estado trabajando y se han aprobado distintas leyes de carácter social y de derechos humanos, como la de la anulación de los juicios del franquismo, algunas de ellas anuladas por el estupendo y magnífico Constitucional, botiquín de emergencia del PPPSOECiudadanos.

Estoy harta de que se hable de este tema, no desde la racionalidad como debería ser, oyendo estupideces del tipo quieren robar el sentimiento de pertenencia. Es absurdo, cada uno se siente como le parece, viva donde viva, hubo gente que emigró y no por eso se sintió alemán o francés si no le dio la gana, algunos volvieron tan montunos como se fueron porque fueron impermeables a las costumbres de su país de residencia. Que se hable de que aquí se impone, se adoctrina, se discrimina, un país con personas venidas de cientos de sitios, con cientos de colores y lenguas en sus calles. Yo que vivo en el cinturón de Barcelona puedo decir que llevo tiempo oyendo con mucha tristeza discursos xenófobos por parte de aquellos que ahora denuncian que la administración catalana es racista con los que se sienten españoles, que se quejan indignados de que esta favorece a gente venida de otros países bajo el lema primero los de casa, los de qué casa? Estoy cansada de que vengan con los discursos de mi padre es de allí y mi madre de allá y por eso soy español y por esos vosotros sois malos porque les hacéis sufrir. Como yo, mucha gente nacida fuera de Catalunya o hijos de nacidos fuera de Catalunya se sienten interpelados por el proyecto de la república catalana como un espacio del que desterrar ciertos estereotipos que deberían estar superados para vivir en paz. Y no somos borregos, ni naif, muchos sabemos que constituirse en estado si no tienes interlocutor con quien negociar las condiciones para ello, es un trabajo sacrificado, largo e incierto, no es automático, ni fácil y no hace falta que nos lo diga nadie, simplemente tienes que conocer al estado español para saberlo. Porque aquí se puede ser independentista y republicano, siempre que no quieras llevar tus ideas a cabo, como hecho folklórico, porque eso es lo democrático, querer alcanzar tus objetivos es tener todos los números para conocer las prisiones del Reino de España.

Prefiero huir de un estado que no respeto donde se encarcela a personas por sus ideas desde la transición, que ilegaliza todo aquello que considera perjudicial para sus intereses, que es corrupto porque así lo han querido quienes han perpetrado el bipartidismo contra el pueblo, que intenta solucionar las cuestiones políticas porra en mano, que tiene una justicia que no responde a la definición del término, que tiene un monarca hijo de un rey moldeado en dictadura e impuesto por un genocida. Prefiero pertenecer a una república por crear, lejos de esos vicios franquistas, capitalista en un inicio, por desgracia, no soy una ilusa, pero social y fundamentada en el respeto a los derechos humanos, sin TOP reconvertido, solidaria, abierta y fraterna. A veces es mejor arriesgarse a lo incierto que quedarse en la certeza de lo abominable.

Perdonad si no compro el discurso de la tragedia que significa no pertenecer al estado español, que me deje perpleja que las consultas de psiquiatras y psicólogos estén llenas por culpa de la disyuntiva España-Catalunya y no por los problemas reales no basados en banderas y patrias, fundamentados en la crisis económica en la microeconomía, la inaguantable precariedad laboral, el machismo que mata, la falta de techo, la violación de derechos humanos, la decadencia de lo público… Que solo preocupen estas cuestiones mientras se confrontan a la república catalana pero que no se cuestionen cuando ha sido el pan de cada día de los gobiernos de Rajoy, convertido ahora de corrupto mayor del reino en campeón de los demócratas salvador de la patria, inteligente estratega, el mismo de la Gürtel y un plato es un plato.

Quizá esta república publicitada y no declarada oficialmente, hija también de la arrogancia del estado español, de su soberbia, que se pasó el Estatut por el forro y sembró el anticatalanismo como una plaga con fines políticos perversos no acabe de ser una realidad, por desgracia. Pero lo que no aceptaré nunca es que se le atribuya la supuesta tragedia de haberlo intentado, como respuesta a tanta injusticia e imposición, de manera impecablemente democrática y pacífica. La culpa de la germinación de la semilla de la discordia que han sembrado ciertos partidos, sus voceros mediáticos, los palmeros y los cortesanos, será de estos, del rey de unos cuantos, del gobierno Rajoy, del PSOE de Pedro y Susana, de Ciudadanos y su destructiva ambición, de los del 155, que todos sabemos iba aplicarse se hubieran convocado elecciones o no.  Llegados a este punto solo queda convertir la represión en plebiscito y esperar que los que se llenan la boca de democracia acepten el resultado.

Ahora los que tendéis a ridiculizar todo aquello que os cuestiona podéis reíros, que por otra parte es muy sano para la salud y contrarresta la acumulación de bilis, que algunos arrastran desde que vencieron.

domingo, 10 de septiembre de 2017

A LOS DIGNOS HIJOS DE LA TRANSICIÓN. 1-O.

Cuando nada cambió en la transacción española yo era una niña con preocupaciones políticas, concienciada por la historia familiar siempre presente,  pero sin ninguna responsabilidad, dada mi edad, sobre aquella oportunidad robada a todas las republicanas y republicanos, ni sobre la vergüenza de la claudicación por decenios. No soy culpable de los golpes que recibieron los que se resistieron a guardar la tricolor en un cajón, no llevo sobre mi conciencia la venta de las memorias de tantas y tantos antifascistas caídos por la libertad en nombre de ficticias reconciliaciones coronadas por dinastías borbónicas impuestas por dictadores genocidas. Crecí en un país rehén durante años del perverso discurso de la superdemocracia del felipismo inoculado por las potencias que diseñaron en un despacho como sería el futuro de los españolitos, bipartidismo y corrupción, títeres del alegre capitalismo que nos sacaba de la oscuridad del franquismo a golpe de créditos y deuda. Brillaba el sol al que cantaban los franquistas mientras se desmantelaba el sistema productivo del estado español para ser esclavos del sector servicios, se bailaban sevillanas en los saraos porque nunca se haría una reforma agraria, se celebraban misas y romerías porque no seríamos un estado laico, volaban los sobres en el reino de la financiación ilegal y los tantos por ciento.  Pero éramos modernos, teníamos aves, expos, olimpiadas y los hijos y los nietos de los defensores de la legitimidad republicana, la mayoría ajenos a las historias de sus padres y abuelos, vivían desanclados de las memorias que sepultaron los que se llamaban de izquierdas, todo para que la fiesta de la transición no acabara nunca. Así el estado español iba hacia el abismo bajo el signo del olvido, cada vez brillaba menos el sol, hasta llegar a esta oscuridad de represión, censura y fascismo sin precedentes, donde hay muchos culpables, hasta los que se creen libres de toda mácula.  Nadie pidió perdón entonces y casi nadie lo hace ahora, casi nadie reconoce la traición de la transición, se siguen aferrando al constitucionalismo, incluso aquellos que lo critican. Yo entonces no tenía voz ni voto, pero ahora sí y quiero votar el 1 de octubre.

Cuando hace años reflexionaba sobre como fue posible lo que ocurrió en la transición más allá del miedo tras salir de una dictadura, el ruido de sables y los centenares de muertos, no podía comprender con la mansedumbre que se aceptó la ley de Amnistía, las monarquías por la gracia del Caudillo como algo irreversible, y menos aún cuando las mayorías absolutas de rosas, ya marchitas, se permitían el lujo de la traición y el olvido. Ahora a menos de un mes del referéndum que debe hacerse en Catalunya lo entiendo mejor porque estoy teniendo un déjà vu: cobardía, intereses y estrategias de partidos bajo el palio de la unidad de la Corona de España, la santísima Constitución y de trasfondo histórico de esta historia los brazos en alto, yugos, flechas y cruces. Los polvos y los lodos.
Del PP como digno hijo del franquismo no me extraña nada, así como de su copia Ciudadanos nacido del anticatalanismo irracional para ser únicamente ultranacionalista español. Del PSOE, bicéfalo, adorador de una Constitución que hace años dice querer cambiar, temeroso de la verdadera democracia envuelto en la rojigualda mientras habla de plurinacionalidad, predicando cínico un diálogo que sabe imposible, paladín del bipartidismo que defiende que votar no es un derecho inalienable si a su sistema transicional no le interesa, tampoco me extraña nada. Pero de aquellos que tiempo atrás iban a romper el candado del 78, se espera que cuando llega una oportunidad que brinda esa ruptura en bandeja sean valientes y apuesten por el derecho a decidir, ellos no pueden ser a estas alturas dignos hijos de la transición. No pueden ser como aquellos que rompieron los palos de las banderas republicanas sobre las cabezas de sus compañeros antifranquistas por orden del que vendría a ser el nuevo orden, el perro franquista con collar de demócrata.

Nada espero de los que circulan por la vía de los que niegan el voto, boicotean, reprimen y utilizan las cloacas del estado mientras se ríen en nuestra cara arrogantes. Nada espero de los que nadan intentando guardar la ropa apoyando a los primeros, intentando subir en las encuestas de intención de voto. Algo más espero de otros.

Y la verdad es que me cuesta digerir este momento porque negar el derecho a voto es incomprensible, tanto como excusarse en la falta de algo. No se trata de votar independencia, se trata de votar. Que no me expliquen que esto es un invento de la oligarquía catalana para hacer un país a su imagen y semejanza, hemos estado aquí los últimos años viendo como la ciudadanía empujaba este proceso, lo hemos vivido y tenemos memoria, y hasta criterio para discernir. El 2 de octubre creo que seguirá habiendo gente de izquierdas de verdad en Catalunya, que seguirán luchando por los derechos de todas y todos. Los que vinieron a salvarnos del bipartidismo deberían estar en primera línea defendiendo el referéndum, y los que están por el no, haciendo campaña por su opción sin medias tintas.  Deberían, no sea que dentro de 30 o 40 años alguien que ahora sea una niña tenga que escribir un artículo como este, así podrían ahorrarse la vergüenza de verse señalados en el futuro por no haber tenido el valor de estar en el sitio correcto. El referéndum de Catalunya es la cuerda de la que debemos todos tirar para desclavarnos la estaca del franquismo y la transición, es una batalla que también deberían librar aquellas y aquellos que quieren una estado español republicano, federal, laico, de verdad, justicia y reparación.

Espero que el 1 de octubre seamos muchos millones los que vayamos a votar, cada uno por su opción, sea cual sea, para cortar el cordón umbilical que nos une al útero de naftalina franquista. Para ir sin miedo a recuperar todo lo robado, aquí y allí, para construir futuros de encuentro, prosperidad, solidaridad, en igualdad y con toda libertad. Para construir república, repúblicas.

martes, 6 de junio de 2017

DECADENCIAS: EL CIELO CAMPEÓN DEL MEDALLERO EN LA TIERRA.



Estaba tan harta de ver la involución nacionalcatólica, de alcaldesas y medallas para vírgenes de todo ropaje y de ver a gente que no es de izquierda, ni de derecha, pero que si les aprietas te dicen, yo personalmente soy de izquierdas, defender el concepto patria y unirlo al concepto religioso, como hecho cultural e incluso identitario, que he tenido que ir a darme de baja de la secta católica con carácter de urgencia como terapia. Ya pensaba hacerlo, pero la vida es muy suya y entre todas las vueltas que ha dado en los últimos tiempos ninguna me había llevado a la puerta del Arzobispado de Barcelona, hasta el pasado lunes, cuando ya no podía más ni la propia vida. 

Estoy indignada, pero de verdad, calificativa y sustantivamente, como atea defensora del estado laico. Quizá a mucha gente esto le suene a extremismo, pero no me extraña dado el grado de aclimatación al vasallaje a mensajes que creímos superados en este Estado de cirio, castañuela, cuernos, rebujitos y demás caspa. Teniendo en cuenta que Pedro Sánchez dice ser la izquierda de este país, seremos legión los que estemos en la extrema izquierda por culpa del cambio de baremo. Lo curioso es que los que perseveramos en esto de la coherencia seguimos décima arriba, décima abajo, por aquello de la evolución, en la misma línea, no vamos cambiando nuestros principios en función de estrategias en tableros de ajedrez en los que acabas jugando la partida con la señora de la guadaña. 

Estoy profundamente triste y cabreada por encontrarme cumpliendo años en un mundo cada día más superficial, más ritualista, más pasota, más machista, más cínico, más a lo suyo que a lo de todas. Si me hubieran dicho en mi adolescencia que íbamos a acabar así de modernos epidérmicamente en el banal mundo de las tecnologías, como mosca en tela de araña, y tan arcaicos bajo la piel, aferrándonos a tópicos que tanto daño nos han hecho, habría tirado de la palanca de emergencia. 

Como descendiente de andaluces me fastidia, me asquea, las explicaciones que se están dando tras la concesión de la medalla por parte del ayuntamiento de Cádiz a la virgen de turno, como si ser creyente fuera inherente a ser andaluz. Yo que sigo anclada en el pasado del materialismo dialéctico como foco de progreso y luz de la humanidad me horroriza que nos tengamos que encomendar al santoral para evadirnos de los problemas de la sociedad como en la Edad Media. Como defensora del estado laico como pilar fundamental de cualquier democracia que se precie no puedo admitir ni las declaraciones de Kichi, ni de Monedero, ni de Teresa, ni las de Pablo Iglesias. Si ahora tenemos que salir a repartir estampitas en vez de octavillas porque a los pobres lo que les queda es la fe en seres no tangibles, y no os avergüenza justificarlo como hecho antropológico, costumbrista o como cosas de provincias, deberíais ceder, los que tenéis sillas que pagamos creyentes de cualquier religión y no creyentes, a quienes tengan claro lo que es democracia y lo que es folklore que distrae masas a ritmo de tambor y corneta. Aquello que dijo el señor de barbas sobre el opio del pueblo, aunque con competencia, sigue vigente. Yo les pregunto a los iluminados: Todo vale por un puñado de votos?. Y lo que es más trágico, estáis seguros de que quienes solicitan medallas os votan a vosotros?. Habéis pensado en los que os van a dejar de votar por esta cuestión?.

Argumenta en el colmo de los colmos el señor Iglesias, que dar la medalla a una virgen en Cádiz con su tradición anarquista (de todos sabido tan ligada a la iconografía católica) es una decisión laica, debe serlo si lo hace uno de los casi suyos. Debe ser que cuando pasas de profesor universitario a diputado tienes que dejar tus neuronas o tu vergüenza en la taquilla del Congreso hasta acabar la legislatura, para no afectar a la media de sus señorías. Alega Iglesias que son cosas de provincia que los capitalinos no comprenden y yo le digo a Pablo que esa explicación es tan snob como insultante, pues las palabras del diccionario significan lo mismo allá donde te tomas la molestia de consultarlo, y sorpresa, que una administración dé una medalla a una virgen no es un acto laico en ninguna parte. Eso por no hablar del sentir de todas aquellas personas que profesan otros credos o ninguno y que pagan su IBI como buen contribuyente, deben ser ninguneados por su ayuntamiento? Qué pasaría si se recogieran más de 6000 firmas para pedir la medalla para Buda o para Mahoma, se hubiera actuado igual? Si se desliga la administración de la religión y de las costumbres populares será más democrática, efectiva e igualitaria para con toda la ciudadanía. Escribir cosas tan primarias me provoca sonrojo.

Las medallas que las otorguen las congregaciones y demás organizaciones religiosas a su colección de santos en la intimidad. Yo me pregunto qué les pasa a estas personas que no tienen bastante con profesar su fe y dedicar sus días a tallas en las que se gastan fortunas, que se hagan mirar si su afán imperialista y expansionista imponiendo sus ídolos es muy cristiano. 6000 versus casi 120.000 habitantes de Cádiz. Aunque la culpa del bochornoso espectáculo sea de quienes conceden los deseos mágicos al pueblo idólatra. 

Y lo que más me fastidia de algunos de estos supuestos ayuntamientos del cambio, que tantas cosas no han cambiado y que tanta esperanza trajeron a mucha gente,  es su aclimatación al modus operandi de lo viejo, su adaptación a la tergiversación para justificarse, su gran soberbia que les impide reconocer los errores y subsanarlos. Y también su falta de comunicación con aquellos que siguen en la calle haciendo lo que supuestamente decían hacer ellos antes, en el activismo en lo más crudo del crudo invierno de la desmovilización y el conformismo como tónica general, sin horizonte de tomar palacio alguno. Aunque haya focos de resistencia. 

Supuestamente yo soy la obsoleta, la de izquierdas, la republicana, la atea, la que habla de proletariado, de lucha de clases, de estado laico, de verdad, justicia y reparación, pensando en las víctimas, no en las fotos. Pues esta antigualla os dice que actos como este vienen a menospreciar las personas que lucharon y pelearon contra el fascismo para entre otras cosas no ver en sus ayuntamientos a vírgenes cargadas de medallas de la administración pública, haciendo el caldo gordo a la Iglesia y a la derechona de mantilla y golpe en el pecho con cuentas en Suiza. Y menos excusándose en el pueblo llano y sus humildes peticiones. Lástima de todos los que restan en las cunetas, creyentes o no, que tenían claro que el estado debía ser laico y respetaban el artículo 26 
de la constitución de la II República. 

Hace unos días releía el consejo de guerra de mi andaluz y provinciano abuelo donde le acusaban del clásico “quema de iglesia”, a lo que el buen hombre respondió que no podía haberla quemado porque en su aldea no había iglesia, y era cierto. Tan cierto que mi padre vio su primer cura con 14 años al terminar la guerra lejos de su pueblo y se asustó de ver a un señor con vestido negro, fue mi abuela quien tuvo que explicarle lo que era. Hizo la comunión en la mili de la posguerra con un hambre canina para poder comer paella en abundancia, ya se sabe que el hambre tiene cara de cochino. El otro día mi sobrina que ahora vive en Sevilla y que no ha recibido ningún sacramento de la Iglesia católica se asomó a la ventana de madrugada para saber de donde venía la escandalera y observó a los romeros del Rocío con sus carretas con dos pobres animales atados al carro que no podían con su vida y remedó a su abuelo cuando verbalmente le dio un repaso al santoral. Un buen amigo domiciliado en Sevilla me relataba como lleva sufriendo durante un mes misas dominicales en su plaza, un espacio público, imagino que si sacara un altavoz al balcón con el tema de Parálisis Permanente “Quiero ser santa”, a todo volumen, se lo llevarían detenido por delito de odio religioso. Igual lo que nos pasa es que los que no somos andaluces de pro no podemos entender todo esto. Para vuestra reflexión comparto el documental Rocío por si no lo habéis visto y la triste historia de su director Francisco Ruíz Vergara. 




Este será el año en que los que no son de izquierdas, ni de derechas, pero están ahí gracias a los votos de gente que sí se considera de izquierdas se congració con la confesionalidad del estado, aquello tan básico contra lo que tantos estábamos de acuerdo. No opongan resistencia, encomiéndense todos a la superstición y dejen atrás el progreso y el librepensamiento, porque este es un país para eso y para nadar heroicamente a contracorriente, os espero río arriba.